(Articulo publicado por AQUILES en Candaya)

 

Aquiles sabe que, no siendo ni filósofo ni politólogo, le apasionan la filosofía y la política. Y lo considera un problema porque sus lecturas, a pesar de ser abundantes y variadas, no responden más que a una pulsión, a un acto impetuoso de búsqueda de respuestas y no a la dedicación minuciosa, paciente y disciplinada del estudio. Pero, ¿cómo podría llamar al origen, a la causa primera de ese instinto?; ¿acaso defecto?, ¿acaso tendencia pecaminosa?, ¿acaso maldición gitana? Aquiles observa, valora, asume y extrae evidencias que lo obligan, primero a percatarse de su ignorancia y, segundo, a desear con todas sus fuerzas enmendarla de alguna manera.
Aquiles ha sido joven y podría considerarse que ha tenido más suerte que los demás por poseer un ambiente propicio a la búsqueda del conocimiento, por ser dueño de una inteligencia media que le ha permitido encauzar correctamente la voluntad de aprender. Independientemente de lo que aseguren los sociólogos o los dueños de los grupos de comunicación; al margen de épocas, modas y caracteres, lo cierto es que a todos llega el momento -y éste suele coincidir con la juventud- en que el interés por los semejantes se convierte en un cedazo con el que se distinguen los grandes temas de la existencia: el amor y la muerte. Cada cual orienta las conclusiones según lo propicio de sus circunstancias, y muchas veces ocurre que la política -una versión más del amor- asalta y empuja hacia el abismo de la esperanza.
¿Quién no ha sentido ese mise en abisme?
Aquiles también lo sintió y se inició, por azares de la vida y del corazón, en el pensamiento político de la izquierda: ese vasto y difuso territorio que va desde el cristianismo de base, pasa por el movimiento de objeción de conciencia, el descubrimiento del existencialismo francés, el pacifismo, la aceptación de todos los nacionalismos que en el mundo han sido, la ecología y acaba con la ufana afiliación en el partido político de turno. ¿No se llama a eso iniciación?
Sin embargo -¡oh, hado miserable!-, el panorama cambia de súbito. Ahora lo sabe, está convencido: la izquierda y su utopía son espejismos de la adolescencia para que se asuma, con cierta pose de orgullo, la derrota y se adentre en las oscuras galerías de la misantropía. Aunque lo cierto es que, en el caso de Aquiles, hay que añadir también el ingrediente de la posmodernidad, del pensamiento débil. Así pues, ahí tenemos a Aquiles, cansado, hastiado, transido de amargura por la evidencia de que lo imposible es imposible, de que todos los seres humanos que no acogen el ideal del progreso -mejor: de un único progreso- están absolutamente equivocados. Sí, allá va, dando tumbos entre Derridá y Baudrillard, entre la sombra y la noche. ¿Hacia dónde se dirige? ¿Qué destino le depara?
No obstante, si Aquiles no posee el aura que lo haga brillar entre el rebaño, ¿por qué no concluye su aprendizaje en ese difuso mar de la apatía, en la paramera de los placeres pequeños -distintos a esos otros “pequeños placeres” que no son justificaciones de la indigencia moral o de la falta de perspectiva, sino fruto del tiempo ganado por y para la intimidad-, en el desierto de lo consabido, de lo prefijado, de las soluciones acomodaticias? ¿Qué produce la bifurcación de su sendero? ¿Qué ocasiona el temblor que sacude el débil edificio del ideal?
Cierta noche, hace unos años, el “web azar” -que, dentro de poco, será como aquel “gay saber”- lo lleva hasta la grabación de un programa de televisión de principios de los noventa. Cuando lee su título, «La Clave», de repente rememora aquella infancia en blanco y negro, a aquellos señores que, en indescifrables debates, anunciaban la hora del infausto viaje hacia la cama. Pero este programa en particular pertenece a la época de su recuperación en Antena 3. En él ya no hay blanco y negro. En él las palabras de los tertulianos cobran un nuevo sentido.
Se habla de Don Juan, el padre del rey. Los invitados son historiadores, políticos, periodistas. Todos ensalzan la figura del personaje, todos se ajustan al típico discurso de comprensión de la Historia como un cúmulo de hechos consumados con una lógica implícita que explica el presente y acaso pueda poseer también cierto poder oracular. Pero, entre ellos, destaca un señor de escaso cabello y bigote cano, que fuma como un carretero y que es presentado como Antonio García-Trevijano, abogado, notario, profesor en excedencia de Derecho Mercantil y, sobre todo, mano derecha de don Juan por aquella época y líder de la Junta Democrática, plataforma que aglutinara a la oposición clandestina durante los últimos años de la Dictadura. Los minutos vuelan cuando don Antonio toma la palabra. Habla de traición, de oportunismo. Habla de engaño, de mentira. Habla de Estado de partidos, de corrupción.
¿Quién es ese tipo? El curioso Aquiles comienza a investigar y el “web azar” no tarda en ofrecerle las grabaciones de otros programas. Entonces el discurso comienza a tomar forma y siente una gran sacudida en la mayoría de sus convicciones. Medita durante algún tiempo. Su cabeza rebosa de preguntas, de respuestas a las preguntas, de nuevas preguntas a las respuestas. Y una conclusión va fraguándose lentamente. Pletórico y asustado -y, todo hay que decirlo, siempre inclinado hacia la mirada barroca, hacia el neoplatonismo “esmeraldino”- expresa por fin su propio, humilde y exiguo eureka: ¡todo es mentira!
A partir de ese instante Aquiles descubre algunas cosas:
1.- Muy pocas revoluciones que forjan el Estado moderno tienen en cuenta a Montesquieu. Éste es considerado una antigualla por los franceses en 1791; los americanos se miran en el espejo británico de Locke y de la “Gloriosa”.
2.- En ningún momento de la Historia los sistemas parlamentarios asumen, por tanto, la división de poderes. Los lectores de Rousseau anhelan la igualdad social; los de Locke, un Estado liberal en el que los asuntos económicos estén al margen de los políticos.
3.- En los estados parlamentarios el Legislativo es casi omnipotente ya que nombra al Ejecutivo y determina la elección de los componentes del judicial.
4.- Los sistemas parlamentarios hacen aguas en los dos costados de su viejo y carcomido cascarón: por un lado son incapaces de poner freno a la corrupción, por otro, se muestran débiles ante el auge de las ideologías totalitarias. Además, al no inmiscuirse en los asuntos económicos, alientan el descontento de los más desfavorecidos. El Estado liberal abre las puertas, por tanto, a la última Gran Guerra.
5.- Tras 1945 las potencias vencedoras conocen muy bien las causas del desastre, no obstante aplican un remedio que es consecuencia del miedo a la libertad. Este remedio no es otro que la instauración de un Estado donde la sociedad civil goce de libertades públicas y exista libertad económica, pero se destruyan los últimos rescoldos de la libertad política. Convirtiendo a los partidos políticos -que, en teoría, deben ser los representantes de los ciudadanos, de la pluralidad ideológica de la sociedad- en órganos financiados por el Estado, se consigue el control ideológico de la sociedad y el sabotaje de cualquier atisbo de inestabilidad.
6.- Lo que no se tiene en cuenta -o se tiene pero se considera un mal menor- es que, al institucionalizar los partidos, se institucionaliza también la corrupción, lo cual va minando poco a poco la lealtad y la confianza que el ciudadano depositara en sus gobernantes.
7.- Así pues -y resumiendo-: el Estado de partidos es la solución que, en plena Guerra Fría, las potencias occidentales observan para frenar el avance de los partidos comunistas en sus territorios y el posible resurgimiento de las ideologías totalitarias.
Pero lo más importante para Aquiles no es la información asimilada sino que, por vez primera, se interesa por la belleza de una materia, la política, que ha sido arrinconada hasta el momento en su sombrío desván de lo ideológico por la moda, por cierto diletantismo intelectual o, sencillamente, por ese fervor posmoderno que difumina los contornos de las palabras y de las cosas.
Y, si pergeñado está el trayecto que ha de seguir, todavía, en ese instante en que se acumulan las verdades y los espejismos, la inseguridad y una suerte de creencia vaga -por supersticiosa- en el sino y en su romántico vigor frena la cabalgada definitiva. Entre el marasmo epistemológico que lo anega, Aquiles sólo es capaz de percibir la evidencia del miedo al mar tenebroso; ¿cómo es posible -logra preguntarse en algún que otro alarde de sinceridad- que yo abandone el bastón del ideal sin que cualquier lugar recóndito de mis convicciones se resienta ineluctablemente?
Ya se ha dicho -aunque quizá no se ha insistido lo suficiente en ello- que es la belleza de la materia política lo que gana su corazón. Pero esto no significa que Aquiles se enamore de cierta teoría, que admire determinada época o que sienta el anhelo de zambullirse en el estudio, sino que, por primera vez, paladea la delicia de saberse dueño de un propósito ajeno al mero deseo personal que derriba las atalayas del discurso establecido, de lo políticamente correcto, del argumento mediocre. Ha percibido la belleza de la democracia. Sus formas son tan subyugantes, tan demoledora es su sencillez que, tras el arrobo inicial, sobreviene la indignación por el cúmulo de vejaciones a la que ha sido sometida.
Entiende que la gran confusión comienza en atribuir a la democracia cualidades que le son distantes y que resultan, en cierto modo, secundarias. La democracia es la forma de gobierno de las mayorías que opera según unas reglas muy definidas y precisas: representación del ciudadano y separación de los tres poderes del Estado. La representación de la sociedad es efectiva si ésta puede elegir y deponer a sus representantes. La separación de los poderes debe ser radical a fin de salvaguardar al individuo del Estado, para que éste no regrese a la unidad absolutista y todopoderosa. ¿Por qué se erigen en condiciones? Habiendo comprendido que la democracia formal es la regla del juego y que la democracia social tan sólo aspira al reparto equitativo de la riqueza; habiendo asumido, por ende, que un Estado es democrático porque las reglas de juego son democráticas y no por la mayor igualdad económica que procure, considera imprescindible saber que: a) la representación es una adaptación al medio del fundamento de cualquier democracia: la participación; b) la caída del Antiguo Régimen produce una reacción contra el poder unificado y rotundo del monarca, no contra su figura. Por ello, la división del poder del Estado en tres poderes independientes -no en tres funciones del mismo poder- se convierte, no sólo en condición formal, sino en un símbolo de la fuerza de la mayoría sobre la tiranía. Todo Estado que reúna en una misma mano los tres poderes será, por definición, tiránico, pero no por la lógica del razonamiento sino porque lastrará los derechos y libertades de los ciudadanos, al no poseer éstos mecanismos de protección sobre dicho poder y al haber perdido toda capacidad de decisión.
Esta primera convicción posterga definitivamente, en Aquiles, cualquier debate ideológico, pues su propósito consistirá en entender y en hacer entender que sin estas sencillas reglas no hay democracia.
Tras semejante composición de lugar, Aquiles busca referencias con denuedo. Regresa a Internet y, allí, descubre lo que le dará el empujón definitivo: el blog de Antonio García-Trevijano, espacio fundacional del MCRC, Movimiento Ciudadano por la República Constitucional, donde, además de componerse la teoría de la democracia, va surgiendo ante sus ojos la teoría de la República. ¿Por qué República?, se pregunta entonces. República porque, para España en estos momentos, es la única forma de Estado capaz de salvaguardar la libertad política, pero, sobre todo, porque, articulada desde instituciones inteligentes, ha de erigirse como el sistema que logre el ansiado equilibrio entre el poder de la mayoría y la “violencia” del Estado.
Termina su iniciación admitiendo Aquiles la República Constitucional como la culminación de un largo proceso histórico en el que la práctica y la teoría de la democracia se han visto afectadas por el devenir de los acontecimientos. Ha habido momentos luminosos, como son las primeras presidencias de los Estados Unidos, en los que, si bien socialmente saltan a la vista detalles inaceptables hoy día -el sufragio restringido en algunos Estados o la existencia de la esclavitud-, formalmente sientan las bases tanto del tipo de Estado -República presidencialista- como del tipo de gobierno -democracia-. En la Independencia americana y en las décadas posteriores -hasta la llegada de Andrew Jackson al poder-, se descubren las posibilidades casi ilimitadas del genio humano para la convivencia y la pervivencia de una nación. El momento que se brinda ahora -la Guerra Fría acabó hace veinte años; el Estado de partidos ya no tiene razón de ser- resulta inmejorable para hacer realidad lo que posiblemente signifique un paso decisivo en la política contemporánea.
Éstas son, en la praxis, sus sencillas líneas maestras:
1.- Separación de poderes: los ciudadanos eligen al poder Legislativo y al poder Ejecutivo directamente y por separado.
1.1.- Poder Legislativo: España se divide en cuatrocientas o cuatrocientas cincuenta circunscripciones electorales de cien mil o ciento veinticinco mil habitantes cada una. Mediante el sistema electoral mayoritario -a doble vuelta si fuese necesario-, sólo un representante por circunscripción sale elegido para la Asamblea Nacional -única cámara existente-.
1.2.- Poder Ejecutivo: una sola circunscripción, la Nación en su totalidad, para elegir al presidente de la República.
1.3.- Poder Judicial: desaparición del Tribunal Constitucional. La única y más alta instancia del Judicial es el Tribunal Supremo, que es elegido mediante sufragio restringido a los miembros de la judicatura.
1.4.- La independencia de los poderes queda, a grandes rasgos, asegurada por las siguientes reglas de juego:
El Ejecutivo puede vetar una ley aprobada por el Legislativo, para lo que tendrá que dimitir.
El Legislativo puede interponer una moción de censura al Ejecutivo, para lo que tendrá que disolverse.
Potestad de cualquier juez para declarar inconstitucional una ley. El recurso será automática y directamente elevado al Tribunal Supremo, que habrá de pronunciarse -no hay un órgano intermedio entre el juzgado y el Supremo-.
2.- Representación y participación de los ciudadanos: se asegura el derecho de los ciudadanos a elegir y deponer a sus representantes y gobernantes de la siguiente manera:
2.1.- Poder Legislativo: debe ser representativo de la sociedad, y las mónadas republicanas, circunscripciones electorales con el mismo número de representantes, así lo aseguran. ¿Cómo sería el proceso de elección? Mediante sistema electoral mayoritario, el representante ganador es investido en presencia de los aspirantes perdedores, alcaldes y demás fuerzas políticas de la mónada, en acto solemne. A partir de ahora, él representará a la mónada en la Asamblea y a aquélla regresará cada cierto tiempo para rendir cuentas de sus actuaciones. Los electores, con mandato imperativo, pueden revocar el nombramiento de su representante si éste no cumple las promesas de la campaña electoral o si es declarado culpable de algún hecho delictivo. Es la mónada la que paga el sueldo del diputado.
2.2.- Poder Ejecutivo: es el representante del Estado, elegido en circunscripción única. El Ejecutivo recaerá en dos figuras: el presidente de la República, con sus ministros, y una figura mediadora entre el Estado y la sociedad civil: el presidente de la Asamblea Nacional, a cuyo nombramiento podrá acceder cualquiera de los diputados del Legislativo que se postule y que será elegido entre ellos mismos mediante votación. Como vemos, la presidencia de la Asamblea se define como una institución mixta mediadora entre los que aprueban las leyes y quien la ejecuta. Así pues el presidente de la Asamblea tendrá la potestad de sancionar las leyes emanadas del Legislativo, no en nombre del Jefe de Estado -el presidente de la República- sino en el de la República misma. La intermediación se hará efectiva en el momento en que el devenir político se crispe por la confrontación ideológica. Así, por ejemplo, el presidente de la Asamblea puede vetar una ley; consecuentemente, el Legislativo elevará el conflicto al presidente de la República. Éste puede hacer dos cosas: o sancionar finalmente la norma aprobada o, siguiendo la iniciativa del presidente de la Asamblea, vetarla, para lo que tendrá que dimitir y disolver la Asamblea para que los ciudadanos diriman el conflicto creado. La idea que establece esta institución mediadora es que, así como el Estado no debe interferir en la propuesta y en la aprobación de las normas que han de regir a la Nación, la sociedad y sus representantes no deben intervenir en la eficacia de las leyes y su sanción, pues esta potestad únicamente pertenece al Estado.
3.- Los partidos políticos dejan de ser órganos estatales. Pasarán a financiarse con las cuotas de sus afiliados; las donaciones habrán de llevarse a cabo con luz y taquígrafos. El Estado sólo financiará -equitativamente- la campaña electoral.
4.- Municipios: el mismo sistema para los municipios. Separación del poder Legislativo -concejales- y el poder Ejecutivo -alcaldes-. Ambos accederán mediante elecciones distintas y con sistema electoral mayoritario.
5.- Distribución territorial: las competencias básicas de gobierno -fiscalidad, educación, sanidad, fuerzas del orden y justicia- pasan a depender del Estado central. Las actuales Comunidades Autónomas sobreviven como demarcaciones judiciales y/o administrativas. Las tres comunidades lingüísticas conservarán sus Parlamentos, pero no el Ejecutivo. Es una solución intermedia -al estilo del parlamento escocés o galés- entre el centralismo absoluto -que no ha dado buenos resultados- y el dislate autonómico actual -que los ha dado peores-. Los nacionalismos no serán erradicados, obviamente, pero tendrán la justa fuerza que los ciudadanos quieran darles. La mayoría de las competencias que actualmente tienen las Comunidades Autónomas -excluyendo las cinco mentadas más arriba- pasarán a los ayuntamientos.

 

 

Las redes sociales de internet como MySpace o Facebook no solo son un lugar de encuentro, voyeurismo o exhibicion, sino que se han convertido en el campo de batalla politica de la sociedad civil, el agora global donde la guerra de posicion, las ideologias y las alianzas para conquistar la hegemonia politica, se desarrollan en el siglo XXI. Alejadas de los medios tradicionales de control consensual y tambien como lugar de replica sismica de los mismos, los grupos politicos se desarrollan no solo como exposicion de ideas, sino como revelacion del quien en el agora publica. El salto de la vida privada a la esfera publica se convierte en estos espacios en una mera linea de continuidad. El discurso oral y gestual, se sustituye por el escrito y la imagen. La potencia de estas redes sociales es sorprendente. Pondre cuatro ejemplos estudiando la red de Facebook. Tres de ellos son replicas sismicas de eventos retransmitidos por los mass media, dos de ellos, fueron censurados en su origen. Estos dos grupos son “Free and Fair” y “support the monks protest in Burma”. El primero con 711 miembros adquiridos en poco tiempo promueve una campana por elecciones libres y justas en Malasia, fue creado por una estudiante Malaya en Cambridge. El segundo surgio como apoyo a la revuelta de los monjes en Birmania, a el pertenecen 438.000 miembros de todo el planeta. Los otros dos ejemplos se refieren a la actualidad espanola. Siguiendo la frase del Rey “Por que no te callas?!” han surgido 44 grupos con este nombre sumando mas de 30.000 miembros. La mayoria son opositores del regimen de Chavez y jovenes sin discurso articulado todavia. El ultimo ejemplo se llama Viva España y Viva el Rey! Que siguiendo la intervencion real en la cumbre Iberoamericana ha aumentado el numero de miembros pasando a tener 222 cuando a principios de semana contaba con 182. La cristalizacion de estos grupos en la calle, es una cuestion de tiempo.

El Rey juan Carlos ha protagonizado uno de los episodios mas bochornosos de la diplomacia española al perder la paciencia frente a Hugo Chavez en la cumbre hispanoamericana. Un imperativo por que no te callas! tuvo por respuesta la interrupcion del presidente de Venezuela. A que viene una intervencion tan extemporanea en un foro con moderador? No es a este al que le corresponde otorgar o denegar la palabra? Puede el jefe de un Estado mostrarse, en una reunion al mas alto nivel, como una persona impulsiva, con poca paciencia, autoritaria y con escasos recursos dialecticos?
De todos es conocida la capacidad de provocacion del presidente Chavez, no nos corresponde juzgar la actuacion de un presidente extranjero sino la conducta de quienes dicen representar a España ante el mundo. Y este incidente, no pasaria de una anecdota, si no fuese por la vergonzosa instrumentalizacion del mismo por parte de la prensa española, y la vuelta al mundo que ha dado la imagen del Rey en actitud despotica. Muchos han intentado confundir la contundencia diplomatica con la salida de tono, al mas puro estilo academia militar, protagonizada por el Rey. La primera solo es alcanzable a traves de un implacable y certero discurso frente a un atento auditorio, o a traves de una imparable actividad negociadora. La segunda, demuestra el fracaso de la primera y pone de manifiesto la educacion franquista recibida por un Rey que paso por encima de la linea dinastica para mantenerse en el poder. El segundo engaño producto de la cumbre proviene de la respuesta de Zapatero a Chavez, al hacer alusion a la representatividad democratica de los gobernantes españoles para pedir respeto. En España no hay democracia. En España hay una oligarquia de partidos estatales sin separacion de poderes, ni representacion de la sociedad civil, bajo una monarquia impuesta por Franco. La constitucion española de 1978, que no es propiamente una constitucion porque no separa los poderes del Estado, fue pactada y redactada en secreto para ser refrendada sin otra alternativa por una sociedad recien salida de 40 años de dictadura fruto de una guerra civil. Asi, ni la clase politica española, ni mucho menos el Rey pueden otorgarse la representatividad democratica de la que carecen. La tercera consecuencia del penoso incidente tiene que ver con el deterioro de los intereses españoles en el extranjero. Es posible que un pueblo acomplejado se sienta enardecido por la dialectica militar, la orden, pero los verdaderos ciudadanos y los republicos, solo podemos aspirar a la amistad de las naciones extranjeras cuando nuestras acciones estan fundamentadas en la inteligencia y el respeto, si no, nunca seran republicanas, sino monarquicas y tolerantes. Ante tal caos, la Republica Constitucional no puede esperar mas.

La visita del Rey Juan Carlos a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla no ha podido ser mas inoportuna para los intereses de la corona. El Rey Juan Carlos busca desesperadamente un golpe de efecto que le devuelva la popularidad perdida en los ultimos años debido a los estatutos de autonomia. Tras la foribunda peticion de abdicacion por parte de Jimenez Losantos, la corona intenta reencontrar la mitologia perdida por el efecto domino de las autonomias. Todavia no le han explicado al Rey que solo instituciones inteligentes, como las propuestas por la Republica Constitucional, y no sueños mitologicos de ultratumba, pueden garantizar la unidad territorial y la libertad politica, hablando en vasco, hindi o catalan. Y alla que se fue el Rey Juan Carlos, a visitar las ciudades asediadas por el moro, Ceuta y Melilla. Sin embargo, el Rey no es tan corajudo como pueda parecer a simple vista. Previamente, el Principe Felipe y Moratinos, se reunieron con el monarca alahuita para pactar la reaccion politica marroqui. Al fin y al cabo, las monarquias deben ayudarse mutuamente, imaginense ustedes que seria del feudo marroqui sin el “primo” español, su majestad el Rey Juan carlos, alteza real. Que seria frente a una Republica de ciudadanos como la Republica Constitucional. Asi pues, todo estaba atado y bien atado, el Rey se daba un baño de multitudes rojigualdas y el moro haria una moderada critica a la visita de sus majestades. Asi escenificado, la aureola mitologica de la unidad nacional volveria a caer sobre la coronilla real. En esto estaban los monarcas cuando el juez Garzon admitio a tramite la querella por genocidio interpuesta por los valerosos ciudadanos de la R.A.S.D (Republica Arabe Saharahui Democratica). Y no hay cosa que irrite mas a la monarquia marroqui que su culpabilidad en el bombardeo con napalm de columnas de indefensos saharauis en peregrinacion hacia el desierto argelino. Muchos de los amigos marroquies del Rey Juan Carlos, condecorados por el mismo, son buscados por la justicia por estos hechos. Esperemos que los amigos sauditas del jefe del Estado español no nos involucren en cuestiones todavia mas peliagudas, si cabe. Estas son las ocupaciones reales, oscuros negocios con monarquias absolutas y baños de multitudes. El Rey se bajo al moro para traerse un poco de droga mediatica y se ha encontrado con una sobredosis de conflicto territorial. Hasta cuando, sin la Republica Constitucional!

Durante la Guerra fria los USA justificaron su intervencion armada sobre los paises asiaticos en funcion de la llamada teoria del efecto domino. El 7 de Abril de 1954 el gerenal Eisenhower explico esta teoria del siguiente modo: “Finalmente tienes unas considerciones mas amplias que podrian seguir lo que llamarias el principio de la caida del domino. Tienes una fila de fichas de domino puestas en pie, noqueas la primera ficha, y lo que le pasara a la ultima es que caera muy rapidamente. Por lo tanto podrias tener el principio de una desintegracion que podria tener las mas profudas influencias.” Lo que fue una falacia en el caso del comunismo, parece haberse cumplido a rajatabla con el Estado de las autonomias Español.

En un editorial aparecido ayer en El Pais titulado “baraja territorial” por primera vez se cuestionaba timidamente el modelo constitucional de las autonomias en este medio. Extraigo dos parrafos interesantes: “el instrumento ideado en la Transición para encauzar el problema territorial en España, y que se ha mostrado eficaz, no parece haber alterado la cuestión de fondo: tras la reforma de los Estatutos hay más autonomía, pero también más preocupación territorial. Es absurdo sostener que las reformas estatutarias provocarán la ruptura de España; tan absurdo como sostener que garantizarán mejor la unidad.”

Desde que se creyo que el café para todos iba a ser el remedio para la secesion de Catalunya y El Pais Vasco, la clase politica regional se ha vestido con los simbolos del nacionalismo para aumentar su control oligarquico. Su sed  de poder les ha llevado a hacer una politica basada en la creacion de comunidades parroquiales altamente uniformizadas y hostiles en relacion unas con otras. Una constitucion descentralizadora y autonomista copulada con una ley electoral partitocratica, engendraba lentamente en su interior un efecto domino devastador. Sin instituciones inteligentes como garantiza la Republica Constitucional, la clase politica ha dado rienda suelta a su voracidad territorial alcanzando grados de estatalizacion regional incompatibles con la existencia de un unico Estado. Divididas en facciones de partido, la coordinacion entre comunidades esta sujeta al chantaje. Pronto veremos la esquela del Estado Español en The Economist como hace unos meses vimos la sentencia de muerte al Estado Belga, su funcion en la historia habia concluido. Si la Republica Constitucional no interviene como garantia de libertad politica, separacion de poderes y unidad territorial, lo que armadas y emperadores extranjeros no consiguieron, la partitocracia Juancarlista lo conseguira en 30 años de sistematica corrupcion politica. Todos los partidos  han sido complices en el reparto del pastel y en la degradacion politica de la ciudadania. Los multiples problemas en transportes publicos, innovacion y sanidad son producto de la creacion artificial de minusculos Estados-Nacion con horizontes pedestres acomplejados. Solo nos queda la exigencia de la apertura de un periodo de libertad constituyente para poder construir un Estado capaz de superar algunos de los dificiles retos del siglo XXI con seguridad como el terrorismo, y la degradacion ecologica.

El movimiento se demuestra andando.

Los que no tengais un blog, no se a lo que estais esperando. WordPress, Blogspot, hay muchos sitios en los que se puede abrir blogs de forma gratuita. Un blog en internet, en el que cada “emecerrecero” (mcr0) vaya exteriorizando sus reflexiones sobre la actualidad política y social desde el punto de vista de la República Constitucional no es un saco viejo con el correo que tu abuelo le enviaba a tu abuela desde el frente, que sólo tiene un valor personal.

Un blog por si solo no puede hacer frente al bombardeo continuo y masivo con que somos aturdidos diariamente desde los medios y la prensa. Sólo un reducido número de amigos o conocidos se harán eco de nuestras reflexiones. Pero una red o anillo de blogs, en la que todos los nodos compartan los principios y valores del MCRC es mucho más que la suma de sus partes. Cobra una nueva dimensión de la que va a emerger de manera natural la retroalimentación necesaria para generar la reacción en cadena que alcance a toda la sociedad.

Y a los que ya teneis un blog, aunque lo hayais creado hace un minuto mientras escribía los dos párrafos anteriores, vamos a enlazarnos todos en el anillo Arendt, por la República Constitucional.

Una vez enlazados, cuando vuestro blog forme parte del anillo, entrar en la página de vuestro perfil de ringsurf, en la parte de abajo donde pone “Site Code” aparece el código html que debeis añadir en buestro blog para que muestre los enlaces para navegar por todos los blogs del anillo sin salirse ni tener que recordar las direcciones, saltando de uno a otro. Buscad esto:

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Por ejemplo, este es el aspecto que tiene en mi blog:

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Y el siguiente paso hacia la República constitucional es participar activamente en MCRC Noticias. Para ello, tendreis que daros de alta creando una cuenta de usuario. Y una vez dentro …

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Recuerdo que no es una competición a ver quién envía más noticias, ni a ver quién pesca la más interesante. Se trata de enviar las que nos parezcan relevantes para la República Constitucional. Aconsejo que las noticias se envíen con un breve comentario resúmen o que concrete lo que nos parece su nucleo, y por qué. Es importante señalar el porqué, porque ante temas especializados (leyes, historia, literatura, física, etc.), sólo los expertos son capaces de extraer el meollo del asunto que de otra manera quedaría inaccesible a los neófitos.

Y tan importante como enviar noticias relevantes, es valorar las que envían los demás, porque es la metodología adecuada para que las más votadas sean las que comentemos con mayor dedicación.

Así que …

Quiero ver 50 blogs formando el primer anillo en una semana. ¿Quereis libertad? pues aquí vais a empezar a pagar, con sudor …

Un abrazo

La ley que aprueba los Presupuestos Generales del Estado (PGE)1 para el año siguiente suele ser una de las leyes más importantes del curso parlamentario, ya que con ella se cuantifica la presión fiscal que ejerce el Estado sobre la sociedad y las políticas públicas que el Poder Ejecutivo y otros Entes Públicos llevarán a cabo.

Aquí, en España, es el Poder Ejecutivo, encabezado por el Gobierno, el que elabora ese conjunto de documentos en el que se dice lo que van a gastar cada órgano y cada ente del Estado y cómo se financiarán esos gastos. Como casi todas las leyes de esté Régimen, nace en el Gobierno como Proyecto de ley, una forma de intrusismo en el Poder Legislativo y una prueba más de la no existencia de separación de poderes2.

La teoría presupuestaria clásica nos dice que el Parlamento decide los tributos que han de pagar los ciudadanos y después en qué se van a emplear. Pero por estos pagos las cosas funcionan al revés: primero se enumeran todas las políticas públicas que se quieren realizar en Justicia, Defensa, Seguridad Ciudadana, Pensiones, Desempleo, Sanidad, Educación, Agricultura, Industria, Infraestructuras, Investigación, etc. (349.415 millones de euros) y después se dice cómo se financiarán (308.529 millones de euros ), que, como vemos, ya prevén Déficit Público antes de comenzar (40.886 millones de euros).
Como dicen los hombres de la nueva macroeconomía, la financiación del Déficit Público con Deuda Pública no es un método alternativo a la utilización de impuestos, sino solamente una forma de retrasarlos en el tiempo, pues la Deuda Pública de hoy son impuestos de mañana. Esta afirmación la podemos comprobar en los documentos analizados donde se consignan partidas presupuestarias para pagarla, que se comen casi el 15% de todos los Gastos Presupuestados.

Cuando se elaboran los PGE se tienen en cuenta los comportamientos futuros de los agentes económicos y se prueban sus efectos en los diversos escenarios económicos posibles. ¿Cuál de ellos han tenido en cuenta en su elaboración?
¿Él que prevé una suave desaceleración con menos consumo, menos créditos, tasas de interés más o menos estables, pequeñas subidas del barril del petróleo y del gas, etc.?
¿Él que prevé un castañazo con subidas de los tipos de interés, mileuristas sin hipotecas o hipotecados hasta las cejas, caída de la demanda interna, aumento de las solicitudes de créditos al exterior, subidas considerables del barril del petróleo, revisión de los contratos de suministro del gas, etc.?

La Presión Fiscal en España (Ingresos tributarios sobre PIB), a decir de los expertos, sobrepasa el 41% en 2007 lo que implica que la sociedad civil no pueda tomar sus decisiones libremente sobre ese porcentaje de ingresos. Y en el otro lado de la balanza vemos que los Gastos de las Administraciones Públicas en este país se acercan peligrosamente al 50%, comenzando a ser una “economía estatalizada”.
A este respecto, recordemos que todo empezó con unas pequeñas dosis de intervencionismo para animar la economía y salir de la Depresión (Keynes y sus seguidores) y ahora el Gasto Público está desbocado. En Alemania hace unos años que se dieron cuenta de este desmadre y están rectificando, el equipo del nuevo Presidente de Francia, Sarkozy, también se está dando cuenta de que su Seguridad Social está desbordada, las jubilaciones rebosan de viejos privilegios, hay verdaderos ejércitos de funcionarios que se comen casi el 40% del Presupuesto, las industrias punteras están en manos de enácratas3 en vez de expertos en tecnologías actuales, etc. “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar …..”.

Otro aspecto que merece destacar es el descenso de la importancia que tiene la Administración del Estado en el conjunto de las Administraciones Públicas, que integran: el mismo Estado, las Comunidades Autónomas4 y las Entidades locales5. El informe económico y financiero que acompaña a los PGE dice que la mitad del Gasto Público está gestionado por ellas. No en vano España está incluida en el grupo de los Estados Federales a los efectos de los análisis de la gestión descentralizada del Gasto Público que efectúa la OCDE.
Si del total del Gasto Público estatal previsto, se le restan las pensiones, las transferencias a otras Administraciones Públicas y la Deuda Pública, queda un montante de 134.440,58 millones de euros, menos que lo que gestionan las Comunidades Autónomas. El Estado se está quedando para prestar servicio públicos básicos, pagar pensiones, devolver los préstamos pedidos y sus intereses por haberse excedido en sus gastos, transferir fondos para que funcionen las otras Administraciones Públicas6; cada vez tiene menos capacidad para intervenir en la economía y en la sociedad nacional, pues las políticas impactantes (la agricultura, la pesca, la vivienda, la industria y las infraestructuras) y las de mayor influencia social (educación, sanidad, servicios sociales) están en manos de los otros niveles administrativos, sobre todo del autonómico.

El Proyecto de PGE para 2008 no es un documento coherente elaborado por los dirigentes de un Estado-Nación con proyección de futuro, parece que está confeccionado con parches (paga extra a las nuevas madres, rebajas fiscales a los alquileres, rebaja fiscal en el IRPF7, regionalización de las infraestructuras de acuerdo con las presiones recibidas8, etc.), acuerdos bilaterales (¿confederales?) entre los nuevos reyes de las Taifas, ridícula aportación de los territorios con sistemas especiales basados en derechos históricos9, etc.
En muchos casos lo malo no es gastarlo ahora, por una sola vez, sino crear derechos permanentes, pero a los gobernantes eso les da igual, tienen el poder y lo van a utilizar para ganar las próximas elecciones aunque tengan que hipotecar a España o endeudarla como hicieron los dirigentes argentinos. Pero los politicastros de la oposición no se quedan atrás ofreciendo el oro y el moro, que es lo único que pueden hacer en el Estado; ya que en las Autonomías que controlan también lo hacen.

En definitiva, no existe “gobernanza”.
Lorenzo Alonso.


  1. Si queréis ampliar la información visitad la página del Ministerio de Economía y Hacienda sobre los Presupuestos para 2008.
  2. Hay formas democráticas de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado que respetan la separación de poderes,……pero de esto hablaremos otro día.
  3. Se dice de las personas formadas en la famosa “Ecole Nationale d’Administration” (ENA).
  4. En 2007 gestionan 156.204 millones de euros. Si deseáis ver los Presupuestos de cada Comunidad Autónoma y sus agregados visitad la página del Ministerio de Economía y Hacienda dedica a ellos.
  5. Según las últimos datos disponibles, en 2006 gestionaban 70.000 millones de euros aproximadamente. Si deseáis ver los Presupuestos de cada Entidad local y sus agregados visitad la página del Ministerio de Economía y Hacienda dedica a ellos.
  6. Estas pocas políticas de Gasto acaparan el 71,05 % del Presupuesto:
    1.    6,31% Servicio públicos básicos,
    2. 28,05% Pensiones,
    3.   3,21% Gestión y administración de la Seguridad Social,
    4. 18,85% Transferencias a las Administraciones Públicas,
    5. 14,63% Deuda Pública.
  7. La rebaja ofrecida del IRPF no llega ni a lo que ha crecido la inflación durante el año anterior, así que es pura demagogia.
  8. El mes de septiembre fue testigo de un espectáculo obsceno, chusco y pseudomafioso ya que cada grupo que va a prestar su apoyo a los PGE pasó por el Ministerio de Economía y Hacienda a recordarle al Gobierno el precio de su apoyo (en varios casos dicho grupo está formado por 1, 2 ó 3 personas).
  9. El concierto vasco y el convenio navarro son privilegios otorgados hace siglos como pago a la salvaguardia de las fronteras alejadas, al igual que hicieron otros con los croatas, los servios, etc. Simplemente al monarca le salía más barato que mantener un ejército regular. Son inaceptables en una sociedad avanzada del siglo XXI…….pero de esto hablaremos otro día.
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