Durante la Guerra fria los USA justificaron su intervencion armada sobre los paises asiaticos en funcion de la llamada teoria del efecto domino. El 7 de Abril de 1954 el gerenal Eisenhower explico esta teoria del siguiente modo: “Finalmente tienes unas considerciones mas amplias que podrian seguir lo que llamarias el principio de la caida del domino. Tienes una fila de fichas de domino puestas en pie, noqueas la primera ficha, y lo que le pasara a la ultima es que caera muy rapidamente. Por lo tanto podrias tener el principio de una desintegracion que podria tener las mas profudas influencias.” Lo que fue una falacia en el caso del comunismo, parece haberse cumplido a rajatabla con el Estado de las autonomias Español.

En un editorial aparecido ayer en El Pais titulado “baraja territorial” por primera vez se cuestionaba timidamente el modelo constitucional de las autonomias en este medio. Extraigo dos parrafos interesantes: “el instrumento ideado en la Transición para encauzar el problema territorial en España, y que se ha mostrado eficaz, no parece haber alterado la cuestión de fondo: tras la reforma de los Estatutos hay más autonomía, pero también más preocupación territorial. Es absurdo sostener que las reformas estatutarias provocarán la ruptura de España; tan absurdo como sostener que garantizarán mejor la unidad.”

Desde que se creyo que el café para todos iba a ser el remedio para la secesion de Catalunya y El Pais Vasco, la clase politica regional se ha vestido con los simbolos del nacionalismo para aumentar su control oligarquico. Su sed  de poder les ha llevado a hacer una politica basada en la creacion de comunidades parroquiales altamente uniformizadas y hostiles en relacion unas con otras. Una constitucion descentralizadora y autonomista copulada con una ley electoral partitocratica, engendraba lentamente en su interior un efecto domino devastador. Sin instituciones inteligentes como garantiza la Republica Constitucional, la clase politica ha dado rienda suelta a su voracidad territorial alcanzando grados de estatalizacion regional incompatibles con la existencia de un unico Estado. Divididas en facciones de partido, la coordinacion entre comunidades esta sujeta al chantaje. Pronto veremos la esquela del Estado Español en The Economist como hace unos meses vimos la sentencia de muerte al Estado Belga, su funcion en la historia habia concluido. Si la Republica Constitucional no interviene como garantia de libertad politica, separacion de poderes y unidad territorial, lo que armadas y emperadores extranjeros no consiguieron, la partitocracia Juancarlista lo conseguira en 30 años de sistematica corrupcion politica. Todos los partidos  han sido complices en el reparto del pastel y en la degradacion politica de la ciudadania. Los multiples problemas en transportes publicos, innovacion y sanidad son producto de la creacion artificial de minusculos Estados-Nacion con horizontes pedestres acomplejados. Solo nos queda la exigencia de la apertura de un periodo de libertad constituyente para poder construir un Estado capaz de superar algunos de los dificiles retos del siglo XXI con seguridad como el terrorismo, y la degradacion ecologica.