La visita del Rey Juan Carlos a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla no ha podido ser mas inoportuna para los intereses de la corona. El Rey Juan Carlos busca desesperadamente un golpe de efecto que le devuelva la popularidad perdida en los ultimos años debido a los estatutos de autonomia. Tras la foribunda peticion de abdicacion por parte de Jimenez Losantos, la corona intenta reencontrar la mitologia perdida por el efecto domino de las autonomias. Todavia no le han explicado al Rey que solo instituciones inteligentes, como las propuestas por la Republica Constitucional, y no sueños mitologicos de ultratumba, pueden garantizar la unidad territorial y la libertad politica, hablando en vasco, hindi o catalan. Y alla que se fue el Rey Juan Carlos, a visitar las ciudades asediadas por el moro, Ceuta y Melilla. Sin embargo, el Rey no es tan corajudo como pueda parecer a simple vista. Previamente, el Principe Felipe y Moratinos, se reunieron con el monarca alahuita para pactar la reaccion politica marroqui. Al fin y al cabo, las monarquias deben ayudarse mutuamente, imaginense ustedes que seria del feudo marroqui sin el “primo” español, su majestad el Rey Juan carlos, alteza real. Que seria frente a una Republica de ciudadanos como la Republica Constitucional. Asi pues, todo estaba atado y bien atado, el Rey se daba un baño de multitudes rojigualdas y el moro haria una moderada critica a la visita de sus majestades. Asi escenificado, la aureola mitologica de la unidad nacional volveria a caer sobre la coronilla real. En esto estaban los monarcas cuando el juez Garzon admitio a tramite la querella por genocidio interpuesta por los valerosos ciudadanos de la R.A.S.D (Republica Arabe Saharahui Democratica). Y no hay cosa que irrite mas a la monarquia marroqui que su culpabilidad en el bombardeo con napalm de columnas de indefensos saharauis en peregrinacion hacia el desierto argelino. Muchos de los amigos marroquies del Rey Juan Carlos, condecorados por el mismo, son buscados por la justicia por estos hechos. Esperemos que los amigos sauditas del jefe del Estado español no nos involucren en cuestiones todavia mas peliagudas, si cabe. Estas son las ocupaciones reales, oscuros negocios con monarquias absolutas y baños de multitudes. El Rey se bajo al moro para traerse un poco de droga mediatica y se ha encontrado con una sobredosis de conflicto territorial. Hasta cuando, sin la Republica Constitucional!

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