El Rey juan Carlos ha protagonizado uno de los episodios mas bochornosos de la diplomacia española al perder la paciencia frente a Hugo Chavez en la cumbre hispanoamericana. Un imperativo por que no te callas! tuvo por respuesta la interrupcion del presidente de Venezuela. A que viene una intervencion tan extemporanea en un foro con moderador? No es a este al que le corresponde otorgar o denegar la palabra? Puede el jefe de un Estado mostrarse, en una reunion al mas alto nivel, como una persona impulsiva, con poca paciencia, autoritaria y con escasos recursos dialecticos?
De todos es conocida la capacidad de provocacion del presidente Chavez, no nos corresponde juzgar la actuacion de un presidente extranjero sino la conducta de quienes dicen representar a España ante el mundo. Y este incidente, no pasaria de una anecdota, si no fuese por la vergonzosa instrumentalizacion del mismo por parte de la prensa española, y la vuelta al mundo que ha dado la imagen del Rey en actitud despotica. Muchos han intentado confundir la contundencia diplomatica con la salida de tono, al mas puro estilo academia militar, protagonizada por el Rey. La primera solo es alcanzable a traves de un implacable y certero discurso frente a un atento auditorio, o a traves de una imparable actividad negociadora. La segunda, demuestra el fracaso de la primera y pone de manifiesto la educacion franquista recibida por un Rey que paso por encima de la linea dinastica para mantenerse en el poder. El segundo engaño producto de la cumbre proviene de la respuesta de Zapatero a Chavez, al hacer alusion a la representatividad democratica de los gobernantes españoles para pedir respeto. En España no hay democracia. En España hay una oligarquia de partidos estatales sin separacion de poderes, ni representacion de la sociedad civil, bajo una monarquia impuesta por Franco. La constitucion española de 1978, que no es propiamente una constitucion porque no separa los poderes del Estado, fue pactada y redactada en secreto para ser refrendada sin otra alternativa por una sociedad recien salida de 40 años de dictadura fruto de una guerra civil. Asi, ni la clase politica española, ni mucho menos el Rey pueden otorgarse la representatividad democratica de la que carecen. La tercera consecuencia del penoso incidente tiene que ver con el deterioro de los intereses españoles en el extranjero. Es posible que un pueblo acomplejado se sienta enardecido por la dialectica militar, la orden, pero los verdaderos ciudadanos y los republicos, solo podemos aspirar a la amistad de las naciones extranjeras cuando nuestras acciones estan fundamentadas en la inteligencia y el respeto, si no, nunca seran republicanas, sino monarquicas y tolerantes. Ante tal caos, la Republica Constitucional no puede esperar mas.

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